Dinero solidario del microcrédito al p2p
18 Septiembre 2008 – 23:11
Cuando hace ya treinta y dos años el profesor Muhammad Yunus, entonces profesor de economía en la Universidad de Chittagong en Bangladesh, dio los primeros pasos para crear el Grameen Bank -desoyendo los consejos de bancos y gobierno- seguramente no era consciente de que años más tarde recibiría por ello una de las mayores distinciones a las que se puede aspirar: El Premio Nobel de la Paz.
Efectivamente, en la edición correspondiente al año 2006, el premio se dividió en dos partes iguales entre Muhammad Yunus y su criatura, el Grameen Bank. El Grameen Bank -Grameen significa “Rural” o “Aldea” en el idioma Bangladí- es actualmente propiedad en un 90% de sus propios clientes (2,1 millones de personas), estando el 10% restante en poder del gobierno. El banco, a través de su red de 1.084 agencias y sus 12,500 empleados mueven en 37.000 pequeños poblados de Bangladesh un volumen de 400 millones de dólares al año en creditos. Tal vez los números no resulten demasiado impresionantes en nuestra sociedad acostumbrada a cifras milmillonarias. Pero si consideramos el target -los más pobres entre los pobres en un país pobre- y el importe medio de las operaciones -alrededor de 100 dólares- seguramente cambiará nuestra percepción.
Sin proponérselo, el Dr. Yunus tambien descubrió otro aspecto clave en la ruptura del círculo vicioso de la pobreza extrema. Este aspecto se manifiesta en la composición y comportamiento de su cartera: el 94% de los prestatarios son mujeres y el 98% de los créditos se recuperan en su totalidad. !Ya quisieran muchos de nuestros bancos esos números para si!
El modelo de negocio ha sido emulado -con similares cotas de éxito- en diversos lugares de África, Ásia y América Latina y, como no, en los últimos tiempos ha desembarcado en el mundo del p2p.
La danesa MyC4 no tiene el menor empacho en reconocerse inspirada directamente por Muhammad Yunus y su Grameen Bank. Su campo de acción se centra exclusivamente en África a través de intermediarios -dos tipos: lenders y providers- en Uganda, Kenya, Costa de Marfil, Ghana y Rwanda. Los lenders se encargan de la gestión administrativa del crédito (contratos, disposición de efectivo…), mientras que los providers , normalmente ONG’s realizan el estudio correspondiente y la valoración del riesgo. En el tercer vértice del triángulo se encuentran los inversores: particulares de hasta 68 países que son los que en definitiva aportan los recursos económicos.
El mecanismo elegido por MyC4 para configurar los préstamos es el siguiente:
- El solicitante, a través de un provider local presenta su proyecto y es evaluado: de aquí sale el importe a solicitar y el interés máximo que el solicitante pagará.
- MyC4 publica la solicitud y abre un período de suscripción en el cual los inversores hacen sus ofertas de cobertura parcial del dinero solicitado -especificando el interés a cobrar, que nunca será mayor que el interés máximo.
- Por medio de un proceso de subasta el préstamo queda cubierto con la mínima tasa de interés a pagar.
- MyC4 trasfiere los fondos al lender que se encarga de realizar los trámites correspondientes para su entrega.
- Mensualmente el lender cobra al prestatario y envía el dinero a MyC4 que los trasfiere a la cuenta del inversor que podrá retirarlos o utilizarlos en nuevas operaciones de préstamo.
Resulta curioso constatar que en los algo más de 2 años de funcionamiento de la fórmula, en los cuales se han cerrado más de 2.300 operaciones por un total de 3.8 millones de Euros, sólo se han presentado nueve casos de incobro afectando un importe de poco más de 3.000 Euros (menos del 0,1 %, nada mal)
Los inversores obtienen períodos de recuperación de entre 12 y 24 meses, altos rendimientos (entre el 12 y el 16% anual, del 8 al 14% una vez descontado el seguro de riesgo de cambio) y el haber colaborado a erradicar la pobreza del mundo. Un negocio redondo.
En un futuro cercano hablaremos más de este fenómeno y de otros actores con un papel destacado en el.

Una iniciativa de Usolab,

