Swift para todos
11 Septiembre 2008 – 13:18
Cuando hace ya más de tres décadas se trasmitio el primer mensaje Swift alguno de los presentes habría perfectamente podido parafrasear a Neil Armstrong: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad”.
En efecto, las instituciones financieras no hubieran podido mantener (a un coste razonable) el flujo de sabia vital circulando a un ritmo aceptable a través de las ramificaciones de esta economía en constante proceso de globalización. Al menos yo no soy capaz de imaginar cómo sin una herramienta del todo similar.
El Swift no sólo se sustenta en aspectos tecnológicos -si así fuera, cualquier startup del tres al cuarto podría desplazarlo- no, su componente fundamental es algo tan inmaterial como la confianza; confianza que no es precisamente gratuita. Si bien hay un aspecto tecnológico -la seguridad- para reforzar esta confianza, la base fundamental viene dada porque el Swift es un exclusivo club con elevadas barreras de acceso y un coste de pertenencia lo suficientemente elevado como para que no cualquiera pueda ser miembro.
En resumidas cuentas, o eres una megacorporación, una entidad del sector financiero de cierta importancia o no te queda más remedio que pasar por ventanilla -bancaria- para acceder al catálogo de servicios ofrecidos por la asociación.
Esta característica de exclusividad que fue precisamente la piedra angular del éxito de Swift es con la que parece tropezarse a la hora de buscar su futuro desarrollo o hasta su propia supervivencia a medio plazo..
Tal vez por eso no tendría que haberme sorprendido, como de hecho lo hizo la noticia de que El Royal Bank de Escocia, abriría un servicio de outsourcing sobre la red de Swift para que las empresas puedan hacer uso de la funcionalidad del servicio de mensajería financiera sin necesidad de ser Miembros de la asociación.
De hecho, este pareciera ser el primero de una serie de experimentos para cambiar el posicionamiento de Swift, pues responde a una ley natural inquebrantable “evolucionar o desaparecer”.
Larga vida al Swift.

Una iniciativa de Usolab,