Innovación en el negocio bancario

2 Septiembre 2008 – 19:03

Uno de los blogs que leo regularmente es Bankervision de James Gartner, Director de innovación e Investigación en Lloyds TSB.

La entrada de hoy habla de un tema fundamental en cualquier negocio que aspire al éxito (o a la simple supervivencia): la capacidad de anticipación. Y lo hace desde el punto de vista de alguien cuyo día a día se encuentra inmerso en el negocio bancario.

El futuro ofrece una infinita capacidad de posibilidades, muchas de ellas sorprendentes, pero no por ello totalmente impredecibles.

Mientras escribo estas líneas, soy capaz de ver la incredulidad asomando en el rostro de alguno de los lectores. La capacidad de sorprender parece contraponerse a la de ser previsto. Pero no es así, lo que sorprende a la gran mayoría rara vez ha pasado desapercibido para todos. Siempre hay alguien que mira en la dirección correcta, mantiene la concentración y desarrolla las conclusiones acertadas respecto al devenir de las tendencias. A veces se equivocan, de hecho a menudo sucede así, pero los aciertos valen por si mismos mucho más que todos los posibles errores cometidos.

Gartner apuesta por esas minorías, y llama la atención sobre un hecho preocupante (o que al menos habría de serlo): Al parecer casi nadie, en prácticamente ninguna institución bancaria, está dedicado a estudiar de forma sistemática las tendencias actuales con tal de prever los posibles escenarios futuros; mucho menos diseñando posibles estrategias de acción frente a dichos escenarios.

Tal como dije hace un par de párrafos, el futuro ofrece una infinita capacidad de posibilidades, amenazas y oportunidades a partes iguales. Tomar las decisiones adecuadas, con el vertiginoso ritmo de los acontecimientos, es imposible si no están previstas de antemano. Estar en la capacidad de hacerlo es mucho más una cuestión de actitud ante el cambio que de aptitudes excepcionales de clarividencia.

Como ejemplo de esto último me permito reproducir uno de los anuncios que Microsoft publicaba en la revista Byte el año 1980.

Nada en especial, se trataba de una empresa más de software -con tan sólo cinco años de existencia- en un mundo liderado por los fabricantes de hardware. Un pequeño detalle que en su momento me pasó desapercibido, años después llegaría a ser el elemento más resaltante -para mi- de esta época en la vida del gigante informático: su lema.

En la esquina inferior izquierda aparece un texto,  que en aquel momento sólo podía catalogarse de pretencioso en extremo, “We set the standard”

Microsoft ha cometido errores garrafales de apreciación a lo largo de su vida (la resistencia inicial a las IGU o a la navegación en Internet), pero su actitud, su visión le ha permitido tener muchos más aciertos que equivocaciones.

Hace casi 30 años Bill Gates y sus compañeros decian al mundo algo que tal vez sólo ellos se creyeran: We set the standard… y vaya que lo han hecho.

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