Compitiendo por el dinero ¿win-win?

11 Julio 2008 – 12:29

De una época, demasiado larga todo hay que decirlo, en la que los bancos parecían henchidos de pasivo y más bien interesados en las operaciones de activo, hemos pasado en bastante menos de medio año a una lucha descarnada por la captación de dinero.

La creatividad de los bancos se manifiesta prolífica. Prácticamente no hay entidad financiera que no haya lanzado en estos últimos meses algún que otro producto estructurado -difícil de comprender para el común de los mortales- intentado captar la atención del público con disponibles.

Los cócteles, como en la barra de un bar caribeño, se preparan para todos los gustos. Al autor del presente post le resultan particularmente interesantes aquellos en los que se combinan elementos de renta fija (no bastante atractivos per se en la mayoría de los casos) con otros de rentabilidad condicionada a diversas variables del mercado como el riesgo cambiario o al comportamiento de una determinada cesta de títulos.

También resultan interesantes las formulas en las que se incorporan elementos de carteras tan dispares como las de seguros con las de financiación. Para muestra un botón, Caixa de Catalunya con el concurso de Zurich y BP ofrece un flexible préstamo para adquirir auto, que incluye desde el 100% del valor de adquisición hasta el seguro, pasando por los correspondientes impuestos y un vale de combustible (suficiente para llevar el coche del concesionario a la casa y poco más, pero menos da una piedra).

La relación que estos instrumentos establecen entre banco y cliente -subrayo, en la mayoría de los casos- se despega poco a poco de la tradicional de lo tomas o lo dejas por una en la cual entidad y usuario comparten de una forma más equitativa riesgos y beneficios.

Del otro lado de la balanza encuentro que la complejidad de estos instrumentos de ahorro-inversión requiere que los bancos realicen un importante esfuerzo de comunicación para que los suscriptores de los mismos comprendan realmente la rentabilidad potencial y el riesgo que conllevan. Mi experiencia personal es que este esfuerzo rara vez se lleva a cabo de forma activa, con el consiguiente menoscabo a la credibilidad del sector.

Me imagino que aún le queda mucho camino por recorrer a esta tendencia para desplazar definitivamente a los edredones nórdicos, las cristalerías y los sorteos de los sistemas de promoción bancaria, pero los signos son propicios.

Amanecerá y veremos.

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